Mientras amanece, el olor a menta fresca va cubriendo todos los rincones del planeta, como siempre el día comienza con un buen chiste. Ella huele hoy a dulce de leche caliente, supongo que su noche fue algo especial, el color de hoy es… violeta algodón. Después de comerse su ensalada de tomate con avena se va para el teatro a trabajar, revisa la herida de su pierna y no hay leche, se ha congelado, el viento frio de anoche la curó.
Camino al teatro ve a doña Marta recoger del piso los restos de su nuevo saco algodón comprado en un almacén de la calle 5 ¡vieja bruta! el cielo despejado le grita que hoy pude irse volando. Pájaros de gomitas de todos los colores se le acercan a saludarla y desde arriba ve mucha leche, a Hernán el panadero de la esquina lo están atracando, solo ve leche, le gusta y sigue. El teatro huele a gelatina de fresa con un poco de coco. Ya es medio día; llega Lola su profesora de canto, Ella se camufla en las tablas hoy no quiere cantar. A las 3 empieza la magia, su olor a galleticas de jengibre no le gusta, huele a niña buena. Después de un agradable rato de observar la vida de dos o mejor tres personas se va a volar.
Comienza la tarde que expide un humeante olor a canela y pasitas, mas leche, eso la divierte, por eso vuela, observando todas las leches que hay en el mundo. Ella piensa que el tipo de leche depende de que tan bien huela la persona, hoy sólo ve leches agrias y una de vainilla. Sube a la montaña de plástico amarillo más grande de todas, desde ahí mira a esos hombres hablando, siempre hablan, no le importa el mundo los necesita, el sol huele a miel, se pone su sombrero verde algodón. Se aproxima la noche al igual que sus ganas de volver a casa para recibir el olor de las azaleas que llegan a las 9 en punto.
Se pone su piyama naranja algodón y prende una cajita color leche algodón donde salen unas voces gloriosas que todas las noches le cantan para que Ella pueda dormir y sentirse placentera. e
Camino al teatro ve a doña Marta recoger del piso los restos de su nuevo saco algodón comprado en un almacén de la calle 5 ¡vieja bruta! el cielo despejado le grita que hoy pude irse volando. Pájaros de gomitas de todos los colores se le acercan a saludarla y desde arriba ve mucha leche, a Hernán el panadero de la esquina lo están atracando, solo ve leche, le gusta y sigue. El teatro huele a gelatina de fresa con un poco de coco. Ya es medio día; llega Lola su profesora de canto, Ella se camufla en las tablas hoy no quiere cantar. A las 3 empieza la magia, su olor a galleticas de jengibre no le gusta, huele a niña buena. Después de un agradable rato de observar la vida de dos o mejor tres personas se va a volar.
Comienza la tarde que expide un humeante olor a canela y pasitas, mas leche, eso la divierte, por eso vuela, observando todas las leches que hay en el mundo. Ella piensa que el tipo de leche depende de que tan bien huela la persona, hoy sólo ve leches agrias y una de vainilla. Sube a la montaña de plástico amarillo más grande de todas, desde ahí mira a esos hombres hablando, siempre hablan, no le importa el mundo los necesita, el sol huele a miel, se pone su sombrero verde algodón. Se aproxima la noche al igual que sus ganas de volver a casa para recibir el olor de las azaleas que llegan a las 9 en punto.
Se pone su piyama naranja algodón y prende una cajita color leche algodón donde salen unas voces gloriosas que todas las noches le cantan para que Ella pueda dormir y sentirse placentera. e